jueves, 1 de agosto de 2013

Nuevo pabellón de Neurociencias en Tecnópolis 2013


Me causó muy buena impresión que haya un nuevo Pabellón de Neurociencias en la exposición Tecnópolis, con ejemplos prácticos e interactivos que ilustran desde la detección sensorial, la trasducción cerebral y como se conforma la percepción que el cerebro nos brinda del mundo que nos rodea. Muchas de las características de la percepción que se muestran allí tienen su aplicación en el neuromarleting , en el análisis sensorial y en el marketing sensorial. Recomendable

Tecnópolis nuevo pabellón de Neurociencias: " ¿Cómo funciona el cerebro humano? ¿Cómo percibimos la realidad? ¿Qué mecanismos utilizamos para la toma de decisiones? Todas estas preguntas y muchas más, tienen su respuesta en el pabellón de Neurociencias de Tecnópolis".


lunes, 29 de julio de 2013

Marketing Sensorial y experiencia sensoriales en el punto de Venta

Este video muestra ejemplos de aplicación del marketing sensorial en el punto de venta.
Comenzando por el marketing auditivo, la música. Relajante en el caso del supermercado para que nos invite a quedarnos más tiempo y por lo tanto que el punto de venta tenga más posibilidades de vendernos.  Con una rítmica pronunciada en tiendas de moda donde se busca que la música conecte con el mensaje de la marca.



Siguiendo con el Marketing Olfativo. El Olfato comercialmente es importante por varias razones:
  • No sólo se procesa en la corteza cerebral para determinar si estás frente a un aroma agradable o ante un alimento fresco, sino que también es el sentido que se registra más rápido en el cerebro emocional y por lo tanto influye en nuestro comportamiento inconsciente. Si a esto le agregamos que la mayoría de las decisiones de compra son "inconscientes"  el marketing olfativo tiene un gran potencial aún no desarrollado para promover las ventas.
  • Ir desde las terminaciones nerviosas de nuestra nariz hasta el cerebro emocional requiere de unos 3 o 4 saltos mientras la reacción al tacto puede llevar mil, es más lento
  • Por otro lado un consumidor puede desviar su atención de un cartel , o  "apagar" el sonido de un mensaje auditivo , pero no puede no "oler" una fragancia.
  • El olfato es fundamental en la formación de la memoria afectiva y un poderoso estimulo de experimentar la presencia de una marca.
En el video se muestran los experimentos de Eric Spangenberg de la Washington State University, donde la aplicación de fragancia Rosa Marroqui para Hombres y la de vainilla para mujeres , lograban mejores evaluaciones de las tiendas de ropa y mostraban una mejora en las ventas en los casos en que la fragancia era aplicada.

En el video no se deja de lado el marketing visual, que sirve para adecuar los aspectos físicos concretos del punto de venta que debe tomar en cuenta como se mueve y como observa el consumidor cuando esta en un entorno comercia. Por ejemplo colocar los productos maistream en medio de la góndola del supermercado por que es donde la gente pasa mas tiempo mientras que en la puntura pasa más rápido.  El producto debe estar a la altura de los ojos pero la altura de los ojos es entre 15 y 30 grados hacia abajo de la altura "real" de los ojos del consumidor.

viernes, 19 de julio de 2013

Neuromarketing aplicado, objetivo: Seducir al consumidor



Quiero compartir el Documental de divulgación sobre Neuromarketing emitido en el ciclo de Televisión Española La noche temática. 
Este documental describe las técnicas de neuromarketing que haciendo uso de la neurociencia tratan de encontrar insights explorando como funciona el cerebro y los procesos de decisión inconsciente del consumidor. 
Aparecen figuras destacadas a nivel mundial del ámbito del neuromarketing, como Martin Lindstrom, Gemma Calvert o A.K. Praddep.


jueves, 4 de julio de 2013

Documental sobre Marketing Sensorial: Seducir sensorialmente al consumidor - ¿Por qué compramos?

Quiero compartir con ustedes uno de los documentales sobre marketing e innovación

¿Por qué compramos?”, es una producción alemana de 2009 dirigida por Jan Tenhaven, de 52 minutos de duración y producida por NDR, que hace el seguimiento a tres expertos de los sentidos que nos muestran el mundo a través de sus colores, sonidos y fragancias.




Este documental hace foco en el Marketing Sensorial, mostrándonos a modo coral el trabajo de diferentes especialistas que en Europa trabajan para diseñar las experiencias sensoriales de las marcas, ya sean de un hotel, alimentos y bebidas, autos o electrodomésticos.
Dado que a la hora de comprar nos dejamos influir por los sentidos, marcas de renombre internacional contratan a expertos de los sentidos para desarrollar el color, el sonido y la fragancia de los productos que finalmente compramos. 

La cadena hotelera internacional Swissôtel tiene un problema. Hay demasiados hoteles en la capital alemana. Y todos tienen buenas camas. Hay que seducir al cliente sin decir una sola palabra. Swissôtel contrata a una experta en marketing olfativo: Sissel Tolaas, licenciada en química, profesora en Harvard, artista y diseñadora de fragancias. Ella es la encargada de crear el olor del Hotel. La noruega afincada en Berlín quiere usar aromas para expresar lo que los expertos en publicidad normalmente articulan con palabras e imágenes. Sissel Tolaas se pasará los próximos seis meses trabajando en el nuevo aroma del hotel con el objeto de atraer al mayor número posible de huéspedes nuevos y de hacer que los habituales deseen volver. 
Otro de los casos es el de un restauran , suerte de gran hermano, que permite mediante cámaras, observar directamente que hace la gente cuando come y como reacciona ante estímulos concretos. De este modo se logra tener evidencia cierta sobre los hábitos alimentarios que difícilmente se puedan obtener mediante preguntas y esto es por que nuestro relato no siempre obedece de modo fiel a lo que realmente hacemos. 
También podremos observar como un Luthie experto psicoacústico alemán diseña el sonido de una aspiradora para que se sea preferido por los potenciales compradores. Para esto visita el bosque para encontrar patrones arcaicos auditivos de los desperfectos y testea con un panel de expertos todos los sonidos de los equipos existentes entre otras técnicas.
Buscadores de tendencias, colores y formas para el marketing visual es otro de los ejemplos que protagonizan el documental.
Una cadena de supermercados que ambienta sus góndolas de pescado con fragancia de la costa de Provenza, sonidos de mar y gaviotas y proyecciones de peces nadando en el piso de la tienda conforman el proyecto Future store que les ha permitido incrementar sustancialmente las ventas.  


miércoles, 19 de junio de 2013

Marketing Sensorial: Innovando con los sentidos

Reproduzco en este post la generosa nota que me realizara Gabriel Giubellino en el Diario Tiempo Argentino,  sobre mi trabajo con los sentidos para crear productos preferidos por el consumidor. Aquí la nota


26.05.2013 | Entrevista a Eduardo Sebriano en el Diario Tiempo Argentino por Gabriel Giubellino "Cuando a un extranjero le convidás mate, piensa: 'este me quiere matar'"


Estudió química, termodinámica, trabajó en Nestlé y se hizo experto en análisis sensorial, la técnica de hacer a los alimentos más ricos. Dice que la genética condiciona tanto el rechazo al amargo del mate como el gusto a lo dulce.

 

Se licenció en Química en la UBA y se especializó en termodinámica, pero por las vueltas de la vida se convirtió en un experto en análisis sensorial. Al ganar el premio a la Innovación PRUEVE del gobierno de la Ciudad, que otorgaba un subsidio y dos años de incubación en BAITEC, armó SensValue, empresa de la que es fundador y gerente general. Esta es la breve y densa introducción de Eduardo Sebriano. Sus respuestas son mejores.

–Cuando estudiabas licenciatura en Química, ¿pensabas en esto que estás haciendo ahora?

–No, soy especialista en termodinámica. Entré en el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) a trabajar en desarrollo, pero mi equipo se desarmó en un momento complicado para la investigación aplicada. Estamos hablando de los '90, pleno proceso neoliberal menemista. A partir de ahí, por una búsqueda en el diario, entré en Nestlé, una multinacional suiza. Como manejaba estadísticas, me dieron proyectos que tenían que ver con el análisis sensorial. Así llegué a la investigación de consumidores.

–Se te abrieron los sentidos.

–Totalmente. Estuve 14 años en Nestlé, 8, 10 en marketing, tratando al principio de diseñar productos que fueran del agrado de la gente. A partir de ahí, con las herramientas de análisis sensorial, que tiene que ver con gente que puede captar cuáles son las sensaciones que los alimentos tienen para con los sentidos, decir qué cosas son las que se sienten y cuánto se sienten. Poder medir la intensidad te permite parametrizar sensorialmente una experiencia, sea una bebida, un auto, un hotel, cualquier tipo de experiencia que sea captada por lo sentidos.

–¿Sería traducir esa experiencia en valores medibles, cuantificables?

–Te doy un ejemplo: voy a comer un chocolate. ¿Con qué empiezo? Abro el paquete. Ese paquete, cuando lo toco, ¿es suave, hace ruido? Luego, ¿qué veo? ¿Parece que va a ser grasoso, crocante? Le hinco el diente. ¿Qué le encuentro? Una fruta seca. ¿Cuál es? Es como si fueran partes de una película, uno puede ver qué cosas va sintiendo en cada momento y cuán intenso es eso que uno siente. Esto te permite reformular esa experiencia. Digamos que vamos a hacer un chocolate que sea para chicos. Entonces le sacamos esencias de ron, o más amargas y lo hacemos más vainilla o dulce de leche. Decimos: hagamos un chocolate con experiencias más disruptivas. Entonces hagamos una capa blanda, una parte de mouse, otra de avellana

–Estoy pensando en los chicles que vienen con jugos adentro.

–Bueno, ahora hay chupetines que te lo comés y adentro tiene un chicle, y te lo comés y adentro tiene jugo. Cuantas más transiciones de textura hay, más se pueden sentir los sabores. La especie humana disfruta más aquellas experiencias que ofrecen diferentes tipos de señales o estímulos. Los seres humanos buscamos la estimulación per se. Por eso que cuando uno tiene muchos estímulos diferentes ese tipo de cuestión interesa, cuando se mantiene, hay un aburrimiento.
Las técnicas sensoriales sirven para tres cosas. Una, para hacer a los alimentos o bebidas más ricos que los que ya tenés ahora o más ricos que la competencia. Entendiendo por más rico que, si se lo doy a ciegas a un grupo de consumidores a los cuales ellos les venden ese producto, lo van a preferir.

–¿Lo rico es una experiencia subjetiva, es social? Lo que es rico acá, no lo es en otro lugar. El mate es un ejemplo.

–Exacto. Está modelado por la cultura y lo que crece en ese lugar. El mate es amargo, y lo amargo genéticamente no es rico.

–¿Genética o culturalmente?

–No, el amargo es algo rechazado genéticamente. Los sabores básicos son cinco: dulce, salado, ácido, amargo, umami, que lo tiene el glutamato monosódico. En japonés quiere decir delicioso.

–¿Qué alimentos tienen gusto a umami?

–Las cosas que comen los japoneses: las algas, pero también el tomate. Los calditos, ¿viste? Tienen glutamato. El umami es un gusto particular, y lo es porque existe en la lengua un receptor particular que lo detecta. Hasta ahora hay cinco y hay otros dos que están en estudio, el de calcio y el de grasa, pero hasta ahora hay cinco.

Volvamos a eso de los rechazos genéticos.

–Bueno. El dulce nos gusta genéticamente. ¿Por qué? Porque es dulce lo que tiene hidratos de carbono, por lo tanto, tiene energía. El cerebro sólo funciona a hidratos de carbono

–¿Es por eso que cuando hacés dieta hay un momento en que decís basta de manzanas? Te agarra desesperación por un pedazo de pan.

–El cerebro te lo pide y es además una energía rápida también; los tenistas comen una banana. Lo dulce, gusta. Le das a un chico de seis meses algo dulce y se le dibuja una sonrisita. Y es uno de los sabores que se aprende primero, porque está en la lactosa de la mamá. El gusto se empieza a definir en los fetos cuando empiezan a tomar el líquido amniótico, en la pancita. Otro que nos gusta es el salado porque tiene sodio y sirve para todas las comunicaciones que hace el cerebro. Es como pagar la luz. Permite que funcionen las vías de comunicaciones. Antes era escaso, de hecho se pagaba en sal, la palabra salario viene de ahí. Nos gusta mucho.

 –Decías que al amargo lo rechazamos genéticamente.

–No nos gusta porque la mayoría de los venenos son amargos. El arsénico en agua es amargo. La cicuta, el de Sócrates. Pero no hay un solo receptor para el amargo, hay más de 100 en la lengua. El amargo de la cafeína es diferente al amargo de la quinina, el que tenés en el agua tónica. El tema es que con el tiempo la capacidad para detectar el amargo dejó de ser importante para decretar la sobrevida del ser humano. En algún momento, te comías un hongo que no correspondía y no tenías descendencia. Hoy comprás un hongo en el súper y no tenés ese problema. El ácido es un sabor que tampoco gusta genéticamente porque está asociado a las descomposiciones. La fruta en mal estado, todos los procesos microbiológicos en descomposición lo que hacen es justamente producir sustancias ácidas.

 –Sí, pero, ¿por qué gusta el aceto?

–Se aprende culturalmente. A tomar alcohol también se aprende. La primera sensación es el rechazo, es un esfuerzo contra lo que te dicen los genes. Luego lo toma la cultura, mamá, papá, venden en la tele que la gente se pone más simpática cuando lo toman y hasta se puede desarrollar un gusto por eso. Por eso si le das mate a un extranjero que jamás lo tomó, te va a poner una cara como si le dieras el peor de los venenos, porque no tiene una cultura que le diga, que le avise: esto es una bebida tradicional. En cambio, le surge: "Danger, este argentino te quiere matar."


–Hablamos de sensaciones, que están producidos por químicos. De esa manera también podés inferir los componentes que tienen los productos de la competencia. No sé cómo, pero el alfajor Cachafaz le sacó la ficha al Havanna.

–Uno puede detectar los componentes, pero lo más importante es qué sensación final te producen. No solamente podés copiar un producto de la competencia, sino también hacer uno tuyo para que se parezca y que el grupo de panelistas te diga cuáles son las sensaciones distintas. Y podés ir ajustando las variables hasta hacerlas indistinguibles. Si un grupo de panelistas entrenados no puede ver las diferencias, el consumidor que es naïf tampoco lo verá. Y puede tener otro uso. Vamos a suponer que hay una materia prima que no la conseguís porque es importada, o más cara. O que la empresas que te la vendía se fundió. ¿Cómo puedo hacer para cambiar de fórmula pero que no se note en el producto final? En eso también ayudamos. Porque le hacemos obtener el mismo producto con un ingrediente más barato. A estas bebidas que ves acá –muestra botellas sobre una mesa– les están bajando el azúcar. Es un modo de hacerlas más saludables y por otro lado, también más baratas, porque el azúcar que más caro que los edulcorantes.

 –¿No hay un sabor hierro? Cuando tomo Speed me da la sensación de tomar un licuado de metal.

–Claro. Con vitaminas, con polvo, y te parece extraño, no natural. Te da una sensación de las vitaminas o cosas que se le agregan que sentís a polvo y una asociación metal ligada a lo metálico. El gusto metálico se siente, tiene que ver con el hierro. El hierro está presente en muchos alimentos y uno puede sentirlo.

–¿Para qué otra cosa sirve el análisis sensorial?

–Para tener el mismo producto, pero más rico. Si lo hacés más rico, tenés parte de la batalla ganada. Si de 100 que prueben, gano 60 a 40, ya está. En alimentos y bebidas es una condición sine qua non que el alimento sea más rico.

–Sí, claro, pero cuando voy con la nena al supermercado termino comprando los fideos Luchetti. Y es por los dibujitos.

–Sí, pero si el producto es muy feo, sale muy caro. ¿Cuánta tele tengo que hacer si el producto no responde? Si sólo los come el chico, se fue de la casa. La mamá dice: se pegan, son feos, chau. Hacerlos más ricos es importante.
¿Cómo haces? Medimos las sensaciones que producen estos alimentos, y también tenemos unos campistas, un equipo cuantitativo que mide con los consumidores su agrado.
Se le da el producto para que lo cocine, o se lo cocina, y el consumidor te dice si le gusta o no, mientras que los panelistas te dicen la intensidad que tiene cada sensación.
Hay métodos matemáticos, multivariados, que te permiten responder a la siguiente pregunta: ¿cómo tiene que ser el nivel de cada atributo que se siente para que se maximice la preferencia? Lo hacen según lo sugerido, lo miden y a partir de ahí, le ganan a la competencia. La gente la prueba y dice: la verdad, está mejor que la otra.
La tercera función que tiene el marketing sensorial es poder sostener desde el producto la promesa de la marca. Si vos tenés unas papas fritas que decís que son las más crocantes, el pack tiene que sonar. No lo hacés en polietileno.
Ahora, les pregunto yo –dice, mirando al cronista y al fotógrafo Hernán Mombelli–: si vamos a inventar un yogurt que te ayude a mantener mejor la piel, ¿cómo lo harían? ¿Picante, efervescente? –No. Te diría suave, cremoso –dice Mombelli.

–Claro. Lo que estás haciendo es una construcción que se llama sinestésica. Sinestesia es una característica de personas que reciben una señal en un sentido y la traducen en otro. ¿Al envase lo harían redondeado o filoso?
–Y… con granos no lo vas a hacer –dice ahora el cronista.

–Claro que no. Uno puede elegir entre varios prototipos para ver cuál denota más cremosidad, sin que haya probado lo que hay adentro.

–¿Es verdad que el olor del auto nuevo es un agregado?

–Sí, hicimos un trabajo para una marca francesa. El olor del auto nuevo se coloca, se inyecta en las lunetas, en los costados. Microencapsulado, se va liberando con el paso del tiempo. Un auto nuevo no huele a nada. A un poco de plástico, a algo de nafta, pero tiene un aroma que se coloca y dura seis meses, que está diseñado para cuando la industria considera que el auto deja de ser nuevo, y que se diseña según el posicionamiento de cada marca. Si es un auto masculino, se pone notas que tengan que ver con las maderas, con los cueros. Si es más femenino, usás fragancias, otros toques. Otra cosa que se diseña es el sonido de las cosas. El sonido que va a hacer la ventana al levantarse. El sonido del motor. Ahora Audi está trabajando en ponerle un sonido a los autos eléctricos; los tipos que aman los autos quieren escuchar el motor. Harley Davidson tiene registrado el sonido como parte de la marca. Es una propiedad sensorial, como si fuese el logo.

 –Otra pregunta del tipo "es verdad que..." ¿Es verdad que el que va a hacer una compra con la lista escrita gasta más que con la lista memorizada?

–Es así por lo siguiente. Cuando va al súper con una lista, ¿qué hace la gente? Dice: ya cumplí con el deber y luego dice, me voy a dar un gusto. Y ahí se tienta. El que va sin la lista anotada va pensando, no tiene el cerebro con la distracción permitida para tentarse. Entonces está comprobado que la gente que hace la lista es como una forma de permitirse darse gustos, de comprar de forma çompulsiva. Además, con una lista pasa más tiempo en el supermercado. Más tiempo pasa, más compra.

–Retomando las experiencias de los sentidos, ¿no te parece que la comida porteña es de lo más aburrido que puede haber? Los menúes son reiterativos, si tenés suertes hay filet de pescado. Ni pimienta te ponen en la mesa.

–Somos sufriditos. Hay varias explicaciones. Una, somos un pueblo del sur del mundo. En bebidas, ¿qué funciona? Manzana, naranja, algún citrus. Vas a Brasil y la góndola tiene mil frutas. Y una razón es que el clima es menos tropical, hay menos variedad, la frutas desarrollan menos dulce porque hay menos fotosíntesis porque hay menos sol y entonces la gente culturamente se cría con menos oferta de fruta. Los jugos tropicales duran 6, 7 meses. Cuesta mucho meter a los argentinos nuevos sabores. Vamos a la comida: no es muy sazonada, condimentada. ¿Por qué? En el sur las cosas se conservan mejor, y culturalmente la condimentación se hacía para proteger mejor a la comida. ¿Ejemplo? El clavo de olor. Es un conservante, pero también se utiliza como sazonador. Si nos transportaran a la época de Colón, no podríamos comer por el gusto nauseabundo de la comida. En realidad las especies tapaban alimentos que desarrollaban cierto nivel de putrefacción, y eso en el sur no pasaba tanto. Además, no crecen la mayoría de los chiles.

–¿El argentino es un consumidor conservador?

–Es conservador a la hora de condimentar, de sazonar. La gente come el vacío con un poquito de sal, algunos le pueden agregar los dos condimentos que tenemos: la salsa criolla y el chimichurri. Pero de a poco se va dando la sofisticación porque hay una fusión derivada de la inmigración. Aca hay una comunidad china importante, vietnamita, africana, y otras. Entonces, la gente empieza a abrirse, el día del Año Nuevo Chino todos somos chinos. Pero va lento respecto de Europa, donde hay mucho más cruce.
Y también en la Argentina hay una alta calidad de materia prima. La carne que comen los argentinos, con el per cápita más alto del mundo, es de muy alta calidad. Entonces necesita menos disfraz. Pero vemos que es un momento para ocupar las góndolas con más productos.
La Argentina tiene un índice de innovación y oferta que es menor que en muchos países. Si vos ves la cantidad de oferta de producto por habitante es menor que en otros países con los que puedas comparar, como Polonia o Turquía.

–Se nota en las góndolas el intento por introducir gustos nuevos, productos nuevos. Variantes.

–Variantes e inclusive recuperar productos clásicos. Tiene que empezar el desarrollo de la innovación en las universidades, empresas o consultoras como la nuestra (Sebriano "Marketing con Sentido") para poder desarrollar productos para la Argentina, donde hay mercado interno, o exportar a la región. Es un gran momento. En los '90 la industria estuvo resistiendo; ahora tiene que generar escala y sofisticación, las dos cosas que van a manejar la rentabilidad de los negocios de alimentos y bebidas. -

domingo, 17 de marzo de 2013

El Beso: una gran experiencia sensorial



En esta conferencia, que se desarrolló en Puebla en el 2012 en el evento "La ciudad de las ideas", Sheril Kirshenbaum, nos habla sobre la Ciencia de Beso. Su origen, su historia, sus aspectos biológicos, psicológicos y culturales.
Respecto de las teorías sobre el origen del beso, refiere que una ellas señala la influencia en los primates y nuestros ancestros del color rojo como una señal sexual.
Por otro lado el besar nos acerca a la otra persona y de este modo podemos sentir su aroma , su sabor, y de algún modo "probar" si vale la pena buscar una mayor conexión.
Desde el punto de vista del sentido del tacto, después de las manos, la boca y los labios son muy importantes a la hora de brindarnos información táctil sobre el mundo que nos rodea.
Si damos un buen beso y nos conectamos románticamente y ambos lo disfrutan, hay varias señales que se ponen de manifiesto de modo evidente. La respiración se vuelve irregular, el pulso se acelera, las pupilas se dilatan, por lo que instintivamente muchas personas cierran los ojos.
Además hay un aumento de la dopamina, que como sabemos se relaciona con el deseo, en este caso con la necesidad de estar con la otra persona, es una suerte de sistema de recompensa cerebral.
Y también aumenta la oxitocina,  esto produce un sentimiento de apego por el otro, querer conectar, seguir junto al otro. Pero por otro lado también produce un incremento de la serotonina que produce sensaciones obsesivo/compulsivas (esto explica varias cosas no?).
Por otro lado Sheril nos comenta como se diferencia la valoración que dan beso la mujer y el hombre.
Señala que la mujer considera la beso como una buena manera de evaluar la compatibilidad o bien iniciar, mantener, y monitorear a largo plazo una relación, esto es si hay un futuro juntos. Ellas se enfocan en el sabor/aroma, dientes, aliento y prefieren besar antes, durante y después del sexo.
Los hombres describen a los besos un medio para aumentar las posibilidades de tener relaciones sexuales, sin que el beso tenga tanta importancia como para las mujeres. Esto en principio se explica biológicamente como la necesidad  de evaluar mejor con quien armar una pareja con fines reproductivos por parte de la mujer.
Por ultimo hace mención al Complejo Mayor de Histocompatibilidad, esto es el grupo de genes que se encargan del sistema inmunológico.
Para los hombres son con más atractivas, las mujeres con grupos de genes diferentes lo cual daría como resultado del entrecruzamiento un sistema inmunológico mejor de los posibles hijos de la pareja y esto se percibe a través del olfato. Cuando besamos la nariz esta pegada a la piel de ella  y el "perfume de mujer" que más nos seduce es el de aquella mujer que es menos histocompatible con uno.
Esto, si bien Sheril no lo cuenta, se comprobó estudiando experimentalmente las elecciones de grupos de hombre que olían ropas que había sido usadas por mujeres y elegían cuales les eran más atractivas, luego se comparaban sus histocompatibilidades y se pudo concluir esta explicación que ella enuncia.

Por último, muchas veces me preguntan si el entrenamiento sensorial , esto es, estar entrenado en utilizar los sentidos para medir sensaciones, como lo estamos quienes trabajamos en Sebriano "Marketing con sentido"  para diseñar productos según el gusto de los consumidores, no modifica la experiencia cotidiana de comer o beber. En realidad uno puede estar alerta o bien olvidarse, como supongo puede hacer un músico profesional ante la música que escucha, puede realizar una escucha atenta o bien oirla sólo como música de fondo. Sin embargo nunca nadie nos ha preguntado como esto influye en otras experiencias como el beso  por ejemplo, pero la respuesta para esto amerita en escribir un próximo artículo. Espero que disfruten de la conferencia.